Vamos tomar al sol

Un día de estos
deberíamos correrle las cortinas
al deseo encerrado en nuestras retinas.
y por la ventana  arrojar         el        pudor
igual que un niño una roca.

y con la vergüenza rota
dar paso hasta el sofá del vientre
a las mariposas
que laten en nuestros ojos.

Un día de estos..
deberíamos dejar de desgastar
el deseo deseándolo.
Y salir al balcón
desamarrados de toda pretensión
caminar hasta el sol de los antojos.

Un día de estos,
deberíamos moverle la mano a la sonrisa
de la seguridad de la baranda
y vestida sin tapabocas
dejarla tomar el sol
en el pulso de nuestras bocas.

 

Carta sin entregar

Olvidar me es tan difícil

como difícil me es el amor

¿será acaso que fingir que no existes

es dejar de existir también?

¿o será que nunca aprenderé

a ser ceniza dónde ya no queda fuego?

¿es el olvidó es la única carta de

amor que nunca se puede entregar?

me niego a creer que el recuerdo y el olvidó

respiren el mismo aire.

Ciudadano a pie

Brotan de mis pies hongos y musgos.
 
Mientras por estas calle l a   r   g a   s….
el tiempo dobla esquinas, 
 
mientras el camino se adentra en mi 
me brotando blanquecinas ramas, 
como si fuera un árbol caído 
que el transeúnte tiene que esquivar,  

así camina en mi esta atiborrada ciudad
manchando mis ojos negros
de clara soledad.

 ​​​​Brotan de mi corona hongos y musgos,
desde que vi que no hay ciudad para dos.

¿será mejor sin ti?

Octavas reales Heroicas

Turbado bajo el filo de tu falda
mi cárcel fría desaparecía,
las noches se pintaban de esmeralda,
tu verbo me llenaba de alegría;
trenzando tus abrazos a mi espalda
tallabas en mis huesos armonía,
sirena, diosa cálida del mar
entréname en perder y no rogar.

Ahora que tu cuerpo es continente
y alberga mil desiertos de sulfuro
reseca mi garganta grita, ¡Urgente,
regresa con tus besos de cianuro!,
así de mis sollozos sean fuente
y muerte de mi orgullo más oscuro
así, pelee a muerte el corazón
y grite la conciencia con razón.

Imbécil ser producto del desierto
que vuelves a beber, mujer infecta,
regresa tus agallas a tu huerto
ahora que la pena tanto afecta
y el rostro del amor es feo injerto,
olvida el corazón y su imperfecta
razón, ¡recuerda tu felicidad, 
recitando a la luna en soledad!​

Ven, casémonos

Soneto Heroico Invertido


Venid conmigo dulces mariposas

que vamos esta noche de septiembre

a deshojar estrellas y sus osas.

 

Si no me acuden; vuelo en un Pegaso

construido de papel y con machihembre

y en él me perderé con el ocaso.

 

En busca de las Elfas y Rapsodas

ocultas en la bruma y su brebaje

tan solo para ver el oleaje

que salva los poetas de las podas.

 

Océano de sílabas sin bodas,

sin lápiz, sin cohete, para el viaje

venid conmigo al cómodo paraje

flotante de las liras y las odas.

 

 

Escucha

El tacto fino de una huella
expuesta sobre la piel cubierta
fue nuestro fuerte mormullo,
un instante eterno  
mientras duró.

Eres tu quien puede romper el silencio
acercar de nuevo, —aunque sea un poco
aquel momento evanescente.

No dejes que gire muchas
veces el crono pasar
porque todo es fugaz en su andar…,

inclusive, los más dulces deseos
dejan de ser placer
cuando se hace

tarde.

¡Escucha nuestro murmullo!
¡Silencia mi inaudible grito!

No demores, acude en breve…
—no me desmorones más,
que sigo sentado en le fango
esperando tu llamada.

Carne, vino y sangre

Sexo

Esta tan deseosa nuestra sangre
que zozobrar podríamos de repente
el uno en el otro.

 

En este paraíso insondable
la búsqueda infinita ha cesado;
aunque, la perfección
siempre,
            siempre,
                        siempre
cae por las escaleras
al pozo de la imperfección.

 

Pero el cielo nos ha de absolver
cuando la noche oscura
ilumine nuestros pecados
y nos encuentre con pan
vino y sexo en nuestras bocas. 

 

 

Antes que me vistas de luz.

Liras con ecos

“No creo en Dios pero cuando escribo rezo” Sharif Fernandez.


Te digo muerte acuosa
que no será mi mausoleo, óleo 
ni testamento rosa
osa mayor ni prosa
de mis poemas crudos cual petróleo.

Te lo digo de frente
formaré con mi soledad, edad 
eterna y permanente.
ente, me harás tu cliente 
pero mi oda será mi eternidad.

Viviré con tu aliento 
aunque morir posee su compás
paz, dolor y lamento,
haré mi monumento.
con fe te expongo mi invencible as.

Sabrás que escribo y lloro 
oro líquido sobre mis acacias
y canto a Dios en coro
oró al ser que adoro 
a él que me salva de desgracias, gracias.